Historia del maquillaje de cara lavada

Desde la noche de los tiempos el ser humano busca el reconocimiento de los demás a través de la atracción física; esto es particularmente cierto si lo aplicamos a los últimos milenios de la vida del ser humano en la tierra.

Dentro de los elementos más importantes en la historia para mejorar la imagen personal y por extensión fomentar la atracción está el maquillaje de cara lavada. Repasemos un poco algunos hitos en su historia.

Ya en el antiguo Egipto el maquillaje era un elemento importante en la concepción de belleza de los egipcios; la mujer egipcia maquillaba sus ojos con colores fuertes y los parpados con colores más alegres obtenidos de mezclas como cenizas, tintas y tierra, además de ser precursoras de los labios pintados como mezclas de oxido de hierro y ocre rojo todo ello directamente sobre la cara lavada y sin bases algunas.

Curiosamente se ha comprobado que los productos utilizados para el maquillaje de cara lavada en el antiguo Egipto no difieren excesivamente de los utilizados hoy en día en cuanto a concepto

Es en Grecia (y posteriormente en Roma) donde el proceso comienza a perfeccionarse teniendo en cuenta factores como los diversos tonos de piel, buscando los tonos pálidos a partir de mezclas curiosas que podían incluir yeso, harinas, tiza, etc.

Es en roma donde las pestañas se incorporan al maquillaje de cara lavada buscando ennegrecerse habitualmente con una mezcla que hoy en día nos resultaría repugnante; huevos de hormiga y moscas machacadas.

A lo largo de la historia el maquillaje para cara lavada es practicado en busca de la belleza desde hace miles de años por diferentes culturas.

Nos hemos centrado en estos artículos en Europa con una incursión a las antiguas culturas mediterráneas siendo conscientes de que en otros puntos del planeta como china o Japón por ejemplo el uso de determinados maquillajes sobre la cara lavada eran habituales y no solo en las mujeres si no también en hombres que deseaban destacar su dignidad, sin embargo, por proximidad seguiremos nuestro particular recorrido por la historia.

Tras la caída del Imperio romano comienzan los años oscuros que culminarán en la era medieval; estos son tiempos grises en los que la belleza, sujeta a estrictos cánones religiosos y morales no es bien vista más que en el entorno cerrado del hogar, la belleza en estos tiempos no se muestra, se esconde. A pesar de que las mujeres usaban afeites y ungüentos naturales lo hacían en la intimidad y con mucho cuidado no fuera cosa de que alguien las acusara, por ejemplo de brujería.

El renacimiento conocerá un nuevo aire y se volverán a ver maquillajes sobre caras lavadas buscando por un lado la palidez del rostro a través de polvos con pequeños toques de rubor en las mejillas pero centrando sobre todo el esfuerzo más que en el rostro en el cuerpo, tantos años obligado a esconderse.

Será la Francia del siglo XIX la verdadera impulsora de lo que hoy en día conocemos como cosmética, los maestros artesanos perfumeros comienzan a atreverse con todo tipo de inventos a cada cual más disparatado pongamos un ejemplo; aquella crema nacarada a base de azufre que logro… una buena cantidad de muertes por envenenamiento.

El siglo XX es el siglo del lanzamiento definitivo de la cosmética y del maquillaje para cara lavada que ya se han instalado en nuestras vidas para quedarse.

 

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